Como si hubiera un mañana
En la era del momento presente, se escucha el mensaje de vivir como si no hubiera un mañana.
Un buen mensaje para los apasionados pero no tanto para los desamparados.
Sin ánimos de menospreciar el presente, que ya sabemos todos el valor de tal privilegio, el mañana muchas veces es esa cuota de esperanza que uno necesita para continuar.
Si, el mañana es esperanza. El mañana es amparo, es oportunidad, es alivio. El mañana nos susurra al oído que podemos mejorar, que podemos cambiar de rumbo, que podemos probar, equivocarnos, tropezar, pero volver a intentar y decidir avanzar.
Cuando nos percibimos como seres sociales, como parte de un ecosistema, como una red comunitaria que traza un camino de forma colectiva, el mañana cobra aún más sentido. Porque nuestra acción de hoy será una huella para los demás mañana. Por tanto, siempre existirá el gozo del mañana para quienes sean parte de la transformación.
Por uno mismo, por los círculos de pertenencia, por los desamparados, por los que hoy no pueden, me gusta pensar que siempre habrá un mañana por regenerar.




Micaela Gerbeno ·
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